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martes, 24 de junio de 2014

FLOR DE LOTO

Cuenta la leyenda china que en el siglo X, durante el reinado del emperador Tang Li Yu, una hermosa bailarina.

Quiso ofrecerle una danza al emperador para ello, hizo construir un piso con flores de loto de oro y mandó a que vendaran sus pies para simular dos medias lunas  y así realizar la más sensual de las danzas al emperador.

El resultado fue que todas las mujeres de la corte empezaron a imitarla y comenzaron no sólo a vendar sus propios pies, sino también los de sus hijas. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales.
 Después de consultar a los astros madre e hija se encerraban en la habitación. 

El proceso comenzaba cuando las niñas tenían entre 4 y 6 años. Se les envolvían los pies con vendas muy apretadas, y se los sumergían en aguas con hierbas para evitar infecciones.
Los vendajes, después de que fueran apretados, se cosían y se le colocaba a la niña un par de zapatos puntiagudos que se iban cambiando cada dos semanas por otros más pequeños.  En esta primera etapa, las niñas podían caminar pero sólo trechos muy cortos.

El objetivo en esta etapa que se extendía durante más de medio año, era conseguir un pie más fino y estrecho.  Se les quebraban los dedos pequeños, para poder doblarlos con dirección al talón, esto causaba un dolor insoportable. 

Durante este tiempo los pies supuraban y soportaban un fuerte dolor. Cada tres días, se retiraban las vendas, se desinfectaban los pies y se volvían a vendar cada vez más fuerte para ir formando la curva deseada.

La tercera etapa consistía en doblar el talón sobre la planta. Durante esta etapa, los músculos se contraían y la carne se pudría. Los dedos que, en etapas previas se habían doblado sobre la planta, están ahora prácticamente muertos. Especialmente los dedos del pie que se doblaban debajo de la planta. En muchas ocasiones, el dedo meñique podía desprenderse del pie.

* La cuarta y última etapa.  En ella se pretendía aumentar el arco del pié con un bambú tensado. Este proceso llevaba cerca de seis meses.
 El resultado de esta costumbre luego de 10 años, era tener los pies que casi nunca rebasaban los 10 cms, y que les otorgaban un caminar -según los chinos- muy sensual.
Para ellos un pie perfecto era: delgado, pequeño, puntiagudo, arqueado, perfumado, suave y simétrico.

Con los pies vendados las niñas podrán caminar, pero deberán hacerlo con pasitos minúsculos y así no conseguirán alejarse mucho de su casa, por lo que muchos consideran que esta práctica era un instrumento de opresión machista.

En su apogeo, la tradición fue practicada por aproximadamente el 50% de las familias chinas de clase media, y casi el 100% de las familias acomodadas.

En total, el número de niñas chinas que fueron sometidas a vendarse los pies se contaban por decenas de miles de millones. Hay unos pocos cientos de mujeres con pies de loto que todavía sobreviven, la mayoría de ellas octogenarias o de mayor edad.
En 1912, después de la caída de la dinastía Qing, el ejecutivo de la República de China prohibió el vendaje de los pies femeninos.
A pesar de la prohibición, se siguió realizando en la clandestinidad especialmente en las zonas montañosas. 

La prohibición fue más efectiva a partir de 1949 cuando Mao Zedong proclamó la República Popular de China.
Activistas contra los pies vendados educaban a la población en cuanto a la opinión del mundo exterior del vendaje de los pies como una barbaridad y les enseñaban las ventajas de los pies normales.

El miedo al ridículo internacional es un gran motivador, y en una sola generación, la práctica fue erradicada.

Los pies de Loto  una tradición que hoy está prohibida, pero que se mantuvo por  más de unos dos mil años, pues unos pies pequeños,  no más de 7 cms, eran  sinónimo de belleza y femineidad, así como una característica erótica para los hombres.
Fuente: digital.nuestrodiario/caxigalinas/wikipedia.

Modelos de zapatos inspirados en la milenaria costumbre china de vendar los pies femeninos.